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El Mundo de la Cubierta Vegetal

LA MAGIA DE LA NATURALEZA

Eugenio, aprovechando que se encuentra en la finca de su abuelo, resuelve un día salir de noche a pasear por el campo. Toma una linterna, se pone la ruana, un sombrero y sus botas de caucho, por si llueve.

Eugenio sale de la casa, un poco temeroso, pero con paso firme avanza, mira al cielo que está estrellado y piensa:

¡Qué noche tan hermosa! ¡Lástima que en las ciudades el humo y las luces de los bombillos no siempre las dejan ver! ¡En cambio aquí, el croar de las ranas, el melodioso toque del violín de los grillos y el canto de los búhos hacen que el alma brille de alegría, que se bañe con aire puro que llega hasta cada uno de los alvéolos de los pulmones haciéndolos rejuvenecer!

Después de caminar por entre el bosque, acompañado por un concierto realizado por ranas y grillos y el canto de uno que otro búho, encuentra un claro y allí decide descansar un poco: mira hacia el cielo, ve pasar una estrella fugaz, pide un deseo y se va quedando dormido en medio de la noche.

Tiene un sueño en el que se ve elevándose hacia las estrellas, al mismo tiempo que unos gnomos bailan a su alrededor. Las canciones hacen alusión a la vida que emerge de la tierra de un momento a otro, como si los duendes del bosque la crearan con su magia.

Al despertar Eugenio se encuentra encima de un hermoso montículo suave y terso de color rojo y blanco.

¿Cómo es que estoy aquí encima, si me quede dormido en un claro y ahora todo esta cubierto de estas cosas?

Un poco asustado por aquel acontecimiento, corre rápidamente a buscar a su abuelo a la casa que no está muy lejos de allí.

Entra gritando: ¡Abuelo, abuelo, algo apareció de pronto en aquel claro! Y señala hacia el sitio de donde venía.

Poco después vuelven al lugar y el abuelo, al ver lo que había aparecido, sonrió y le comento a Eugenio:

Esos son hongos. Aparecen en cierta época del año por el bosque y es fascinante verlos ya que crecen en pocas horas, emergiendo del suelo. Sólo que se debe tener cuidado, ya que algunos son muy venenosos o contienen compuestos alucinógenos fuertes que llegan a ocasionar la muerte.

Abuelo, ¿todos los hongos son venenosos?

No, no todos: hay algunos comestibles y, es más, en algunas regiones del mundo se consideran una fuente de alimento muy importante. Aquí, en nuestro país, se consumen los llamados champiñones, pero existen otras especies de hongos que consumen los campesinos y que no se conocen comercialmente.

Abuelo, ¿los hongos crecen en todas partes?

No. Crecen sólo en lugares bien abonados, como nuestro bosque, por ello debe cuidarse para que podamos verlos crecer. Bueno, ahora ya dejemos de hablar y recojamos algunos. Te los prepararé con la receta de tu bisabuela y te gustarán mucho. Además podemos construir un galpón cerca a la casa en donde podamos cultivarlos.

Me parece buena idea, abuelo. Con eso no arrancaríamos los que crecen aquí y así podremos observar en el futuro la magia de la naturaleza en nuestro bosque.

Así es, Eugenio. La naturaleza nos fascina con sus olores, colores, sabores; nos ofrece alimento y su hermosura para que nuestros ojos se deleiten, así que debemos protegerla y ayudar a conservarla.

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