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Ozono

La capa de ozono se encuentra ubicada en la estratósfera (15 a 50 km de altura sobre la superficie de la tierra), región en la que se encuentra la mayor concentración de moléculas de ozono (O3) y que tiene como función servir de escudo protector para absorber los rayos ultravioleta provenientes del sol, especialmente los rayos UV-B, que tienen efectos perjudiciales sobre la salud y la vida de los seres humanos y el medio ambiente.

El hombre ha creado productos químicos a base de carbono y halógenos (cloro, bromo y flúor), conocidos como halocarbonos, usados para la fabricación de sistemas de refrigeración y aire acondicionado, aerosoles y espumas sintéticas, entre otros. Los halocarbonos que contienen cloro y bromo, son responsables del adelgazamiento y destrucción de la capa de ozono, por lo que se conocen como sustancias agotadoras de ozono (SAO), permitiendo que los rayos ultravioleta B ingresen con mayor intensidad hasta la superficie terrestre y afecten la vida en el planeta.

Se dice que existe un “agujero” en la capa de ozono cuando la cantidad total de ozono en la atmósfera es inferior a 220 Unidades Dobson. El agujero de ozono es un fenómeno que se presenta con mayor intensidad sobre la Antártida (Polo Sur), cada año entre los meses de septiembre y octubre, cuando se destruyen millones de moléculas de ozono.

 

Convenio de Viena y Protocolo de Montreal

Hace 30 años, ante la creciente preocupación científica internacional, ya se empezaba a sospechar de los clorofluorocarbonos y otros productos químicos similares como causa del agotamiento del ozono de la atmósfera terrestre. Es así, como nace la primera iniciativa global para reparar el daño causado a la capa de ozono, denominado el Convenio de Viena, acordado el 22 de marzo de 1985. Este Convenio presentó el marco de trabajo para las actividades relacionadas con la protección de la capa de ozono y fue firmado inicialmente por 21 países que acordaron investigar, compartir información y ejecutar medidas preventivas sobre la producción y las emisiones de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAO).

Posteriormente, el 16 de septiembre de 1987, un total de 46 países firmaron el "Protocolo de Montreal, relativo a las sustancias agotadoras de la capa de ozono", como resultado concreto de los objetivos planteados por el Convenio de Viena para reducir y finalmente eliminar la producción y el consumo de SAO. Las obligaciones principales de los países partes del Protocolo, son cumplir con los calendarios de congelación y eliminación de la producción y consumo de SAO y prohibir el comercio con los países que no son Partes.

El Convenio de Viena, el Protocolo de Montreal y todas sus enmiendas han sido firmados y ratificados por 197 países, siendo los únicos tratados ambientales globales que han logrado la ratificación universal en aras de un objetivo común: la recuperación de la capa de ozono.

 

Implementación el Protocolo de Montreal en Colombia

En Colombia, la Unidad Técnica Ozono (UTO) está encargada del diseño e implementación de las estrategias de eliminación del consumo de las Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono (SAO), con el fin de dar cumplimiento a los compromisos adquiridos por el país ante el Protocolo de Montreal, contribuyendo al objetivo mundial de la recuperación de la capa de ozono.

La UTO trabaja bajo la supervisión del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), con recursos del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal a través del apoyo de las agencias implementadoras. Esta unidad inició su funcionamiento en marzo de 1994, como un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).